miércoles, 7 de septiembre de 2005

Tengo miedo torero
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Un día de lunas calladas, el carro de la muerte se atraveso por mi casa; sin previo aviso te envió a ti y a tu recuerdo al lugar más apartado de mis tormentos... Allá lejos donde tu ya no eras tú y yo solo era un suspiro de lo que dejaste ir... Allí en lo más alto de las montañas me apuñalaron de tu parte y me arrancaron lo más presiado que tenía... tu recuerdo.
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Desde ese día tu semblante austero se transformó en agoismo y el Dios por el que mentí, en un mendigo de mis mas oscuras peadillas.
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Te pregunté... ¿quién eras tú para quitarme las fantasias?... y ahí justo en el borde de esa colina en la dejamos los ropajes de altezas, contestaste que nunca habías sido austero y menos aún un endiosable por quien jurar en vano...
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Lo admito, estaba un tanto mareada, claro después de haber tomado solo una leche aparte de lo que todos sabemos, era de esperarse.
Había sido uno de esos días bonitos en los que el sol reinaba y en el que nada fue demasiado en vano, ni demasiado real... Tenía miedo de que todo terminara como terminó, pero lamentablemente hoy por hoy los cuentos ya no existen.
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Me sentía fuerte, no fuerte como un asesino psicopata o como un saya yin (o como se escriba), no, eso era demasiado común a mis sentidos como para haberlo notado en ese momento; era una de esas fortalezas de adentro, de esas que te dan una vez cada vuelta de rueda... debe haber sido la banda sonora que traía conmigo o las miles de horas de sueño a las queme hice adicta... pero justo cuando me creía a salvo vino esa maldita micro y de un suacate me borró la sonrisa de la cara y me atravesó su escalera metalica en el medio de pierna... sentí como todo se dormia... como todo se empezaba a hacer inmune y hasta indoloro; es gracioso como el dolor por tanto doler te hace incensible...
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Tan sensible y tan incensible a la vez...fue hoy, justamente hoy en que la perdí... fue justo hoy el día en que perdí todo y perdí mi alma...
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Me dolía tanto que latía con vida propia, me sangraba tanto que sentí que podía vertirme por ese pequeño orificio. Me lloré en vida hasta que deje de sangrar, pues ya no había más ocuosidad en mi... ya no había vida pero tampoco dolor.
¿Por qué llamaste justo hoy que tenía tanto y tan poco porque llorar? ¿Porque como un demonio te me apareces cada día que mis fuerzas se componen? Verdugo, embustero... cómo puedes odiarme ahora que me desvasije de intentos... ahora que me pesa el tiempo... ahora que ya no huelo otra cosa que no sea tu aliento... no entiendo.
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Hoy conseguí lo que hace mucho tiempo me pedíste, hoy la princesa se me escapó... corrío tan lejos que no lloro, corrío tan lejos que me he quedado ciega, se ha llevado mis ventanas y mi casa. Si, hoy al fin rompí la burbuja... no lo pedías a gritos, si hoy rompí la burbuja; he aquí los cristales de mi alma... ya no me protegen, solo llacen en un suelo inmundo. ¿Esto era tu mundo, esto era tu tierra... esto debía conocer, esta tierra inmunda llena de males, esta tierra que escupo y piso, para expugnarla de líbidos inconclusos?.
oh burbujas de mil dioses no me abandonen cuando mi reino inmáculo se ha ido... no me dejen en la tierra, que no quiero ver los demonios malditos, que no quiero ver los espejos plagados de anímas.
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Hoy caballero he sido traicionada, hoy caballero me has dado por la espalda... hoy mis ilusiones se volvieron realidades baldias, hoy simplemente perdí mi estrella; Ahora que ya soy grande devuelveme los sueños, que el corazón se me ha hecho de piedra...

domingo, 4 de septiembre de 2005


Todo el mundo tiene la extraña sensación de que algo hizo mal para que las cosas fueran como son. Yo no.
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La teoría es la siguiente... narcisismo, si narciso en todo su esplendor. Las personas comunes tienen una extraña fijación por la frasecilla "que tiempos aquellos", claro porque el tiempo borra las heridas y todas esas cosas que las abuelas dicen en la sobremesa ¡son ciertas!.
Mientras más y más camino por estas calles frías y húmedas del mundo (no porque sea cosmopolita, sino porque Santiago se he transformado en mi único referente), me voy acordando de la gran mierda que fueron los viejos tiempos... una maraña de deseos inconclusos, desacuerdos banales y aficiones no completadas... luego claro, una gran maraña de deseo satisfecho y vacío; desacuerdos y mentiras, y aficiones no completadas. Así que me pregunté: ¿por qué siempre añoramos lo que nunca tuvimos? Esa primera bicicleta, que en verdad era reciclada, esa muñeca a la que le faltaba un ojo, el primer secreto, la primera borrachera y como olvidar el primer amor... al que le seguimos profesando un cariño invaluable por habernos hecho sentir tan en las nubes por algunas horas... o años para los desdichados, que como yo aún seguimos pensando cuando pasamos por su comuna (luego de nueve años), como estará Juanito los palotes... que en mi caso y pensándolo bien solo me dio un beso desabrido y un plantón en un día de lluvia. Pero volviendo al tema... realmente esta mal no arrepentirse de nada en la vida... algunos se han sentido muy ofendidos cuando en un momento de lucidez y sinceridad, de esos que me suelen dar, he dicho: "lo siento, pero no te puedo pedir perdón... no me arrepiento y sabes, lo volvería a hacer"... porque hay que ser tan condescendientes con "el tiempo pasado fue mejor de otros". Abrir los ojos y tener "visión de futuro" (nueva frase favorita), es el llamado a la humanidad... hay tantas cosas por hacer sin pensar en lo que ya paso... lo único que extraño del tiempo pasado reciente, es el calor del verano o su sucedáneo... hacer cucharita el sábado en la noche... pero bueno al menos el verano no se demorará tanto en llegar; lo otro... quien sabe... quizás mañana pueda ser un buen día.
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Canción de inspiración: Cowsills, the rain, the park and the other (mamona todo el rato... un día alguíen (que también se fue) me dijo: "cada vez que te sientas triste.. escuche esta canción...")

martes, 23 de agosto de 2005

Con los ojos cerrados

Era un día extraño, un día de suertes maliciosas y repeticiones ridiculas. Entre las espigas de mis ojos un terrón de azúcar se perdió en el aire agrio que respiraban mis pulmones.
Fue ahí que me di cuenta que se apoderaba de mi el espíritu de la cazadora de sueños y esa rabia fria del rey de copas. Mi intuición desgastada por golpes inertes se deshizo a propósito en los aposentos de mi vestido, ahí sentí que era el final del idilio, ese que me mantenía entre escrupulos insaciables y cortinas de humos líbidos; y dijo en el minuto que ya no sentía nada, una vez más Amaranta maldita te habías escondido en mis memorias y habías borrado todo rastro de cordura, una vez más lujuriosa inquilina de mis mil alcantarillas traicionaste lo único que me quedaba por mi obra y gracia.
Claro, era uno de esos día extraños... me debería haber dado cuenta que solo mi silencio acallaría tus pasiones de troglodita...

jueves, 4 de agosto de 2005

Carta de ajuste
Hoy ya era el tercer día de una saga de cuatro en los que estaba escondida de la realidad, literalmente "haciéndome la gueona" y no yendo a clases. No tenía ganas de ver las mismas caras de los últimos tres años y menos aún de levantarme temprano con el ruido del motor de mi vecino que trata infructuosamente de calentar su micro entre las heladas maipucinas.

Los días han sido un poco extraños desde que me bajé de esa montaña rusa de reportajes falsificados y aciertos periodísticos funestos. De repente me di cuenta que era fanática de esas series de trasnoche y de los programas repetidos en resumen, que por alguna extraña razón, se hacen un poco más llevaderos a eso de las 3 a.m.

De tanto ver tele y comer manjar, me dieron hasta ganas de meterme al reality de minas del trece y así poder vagar por las praderas televisadas y ordeñar vaquitas mientras el perro Master me lengüeteara las patitas congeladas; pero todo era finalmente una quimera invernal veraniega y mis sueños de fama se deshacían, nuevamente, en el ya sexto té de la jornada.

De tanto vestirme decente solo para las noches "lujuriosas" de fin de semanas fiesteros, el pantalón de buzo del colegio se me pego a la piel y el horario se me cambió abruptamente; me empecé a levantar sin vergüenza y con cara de tuto a eso de las 4 de la tarde, a tomar desayuno... la perla.

Como un regalo de otros tiempos empecé a recordar también las cosas buenas del ocio y reencontrándome con mi niña interior... me acordé de las hadas que solía dibujar en las tardes y de las miles de cartas olvidadas en cajas de zapatos que tenía en el closet. Como una especie de reivindicación les compré a mis obras de arte otroras un lugar decente donde descansar... una caja plástica del Líder, para que ya no sufrieran con la humedad de las paredes de mi pieza, que les tenían la tinta un poco corridas y con olor a water.

Así no más y con el pasado a cuestas me decidí por fin... el viernes si que voy.